On The Road: BERLÍN.

Según dicen, Berlín es una ciudad que, o la amas, o la odias y yo todavía no me he decidido.

La semana pasada viajé hasta allí por segunda vez para perderme por sus calles y buscar lugares interesantes sobre los que hablarte.

Berlín
Brandenburger Tor, Berlín.

He de decir, que las conexiones Valencia-Berlín no son malas, pero no tenía flexibilidad en fechas y me tocó dar algunos rodeos. 

El viaje empezó en Valencia el lunes por la tarde. Después de buscar combinaciones, decidí que mi mejor opción era usar BlaBlaCar. Súper buena decisión porque el viaje fue genial, y me tocó un conductor de 10. ¡Os lo recomiendo sin ninguna duda!

Como mi avión no salía hasta el martes por la tarde, tenía unas horas para ver algo de Madrid. Primero pensé en el Prado, pero ese lugar tiene la capacidad de atraparme durante horas. Claramente, corría el riesgo de perder el avión. Al final me decidí por el Templo de Debod, El Palacio Real y sus jardines y la Catedral de la Almudena. Las tres cosas están muy cerca, así que si nunca has estado en Madrid y tienes muy pocas horas, te lo recomiendo.

Después de comer, fui al aeropuerto y, entonces sí, empecé el viaje a Berlín.

Llegué a las 22:00h y después de todo el día, solo tenía ganas de encontrar el hostal, que estaba en el barrio de Friedrichshain, y dormir. 

Una de las cosas que más me gustan de esa zona de Europa son los edificios antiguos. Esos con el suelo de madera que cruje a cada paso. Con las ventanas blancas de doble cristal. Las paredes que rara vez están completamente rectas. ¿Sabes de lo que te hablo? Amor puro.

Cuando me levanté, me di cuenta de que la calle era muy tranquila y que tenía unos edificios que también eran preciosos por fuera.

Desayuné y me fui a buscar la primera de las tiendas que tenía fichadas. En este artículo no os hablo de ella porque el mes que viene, tendrá su propio post. Pero sí puedo decir que me gustó mucho. La dueña era muy simpática y me ayudó en todo lo que necesité. Y bueno, os dejo unas fotos, venga.

Después de eso, fuí en busca de mi segundo hotel. Sí, reservé una noche menos por el lío del viaje. Pero me encantó el hostal, así que feliz.

Dejé la mochila, me relajé un poco y comí por la zona de Alexanderplatz.

Después de eso, me fui a visitar una de las filiales de la segunda tienda. “EL SUPERMERCADO DEL HANDMADE” lo llamo yo. Me quedé con la boca abierta. Llamadme ilusa, pero nunca había visto un concepto de tienda así. Era enorme y había de todo. De ella también hablaré detenidamente, así que os dejo estas fotos para que la veáis al menos.

Volví después a la zona del hotel que estaba al lado del famoso Check Point Charlie. Vi los alrededores y cené.

Al día siguiente decidí dedicarlo a andar. No era la primera vez que estaba en Berlín, así que las cosa que hay que ver, ya las había visto. Me centré mucho en pensar cómo era la ciudad con el muro. Busqué fotos en internet de los diferentes sitios donde estaba. Así pude comparar como está ahora y como era la ciudad entonces. Sin palabras.

Me acerqué también a ver el museo “Topografía del Terror”. Os dejo en enlace con más información (pincha aquí). Salí de ahí algo tocada, pero es necesario. Es más, si puedes, es un sitio para ir sola y centrarte en lo que estás viendo y leyendo… Puedes estar dentro 2 o 3 horas tranquilamente si lo lees todo.

El viernes tenía una visita indispensable. En mi investigación previa antes de ir a Berlín, descubrí una tienda de lo más curiosa. Me hizo pensar en la importancia de encontrar tu nicho de mercado y todas estas cosas.

En ella SÓLO puedes encontrar sellos y todo lo relacionado con ellos. Igualmente, esta tienda tendrá su propio post. Aquí os dejo algunas fotos para que vayáis viendo.

Después de esta visita, fui a otra de las filiales de “EL SUPERMERCADO DEL HANDMADE”. ¡Esta vez, con dos pisos y el doble de materiales! Y esta vez me llevé algo. Algo que, por cierto, utilizaré para un nuevo producto en Basami Shop, mi marca de bolsos artesanales. Ya lo veréis…

El sábado era día de mercados y me fui a uno de los más famosos, el Berliner Kunstmarkt en la Isla de los Museos.

Es más reducido de los que pensaba, pero hay calidad. Hay tanto marcas locales como internacionales y vi algunos puestos, como el de “Urbanjunglestories” que me encantó.

También visite los “Hackesche Höfe”. Preciosos y, además, en ese momento no había mucha gente, lo que ayudó a que fuera una visita tranquila y a poder disfrutar un poco del momento.

A eso de las 12:00, me surgió la oportunidad de ir a un sitio que no me esperaba pero que resultó ser muy enriquecedor: La WordCamp Europe2019 de WordPress.

Allí estaba mi pareja. Con él he compartido el viaje, y pese a que he estado hablando en singular todo el tiempo, a ratos hemos sido dos.

El congreso acabó en una megafiesta ambientada en los 80 muy, muy divertida con la que acabamos el viaje.

El domingo, volamos de vuelta a casa.

Berlín en una ciudad que puede resultar muy estresante. Las distancias entre un punto y otro pueden ser largas y tediosas. Pero también es una ciudad llena de vida y de lugares muy interesantes.

¿Cuál será el próximo destino? Quédate a descubrirlo.

Un abrazo,

Alicia

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